Un momento apenitas
como el río que se va
el hombre es puro paisaje
que camina y nada más.
Un arbolito que crece
ganándole al pedregal
no le falta mucha tierra
si altura quiere ganar.
Como la hierba que pasa
su verdor perecerá
por eso es que necesita
buscar en su inmensidad.
Una nube pasajera
que rauda suele viajar
así de corta es la vida
su vana fugacidad.
Un puñado de arenilla
que entre las manos se va
no se compensan las penas
al buscar felicidad.
Un firmamento estrellado
contará su vanidad:
arenas que el viento lleva
y las cambia de lugar.
Como cacharro de arcilla
es polvo y fragilidad
debe mirar para adentro
si huella quiere dejar.
Jorge Castañeda
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